Aún no se sabe si los antibióticos pueden prevenir la pérdida visual debida a la infección parasitaria del ojo (coriorretinitis por toxoplasma).
Si el parásito Toxoplasma gondii alcanza la retina (capa sensible a la luz dentro del ojo) y la coroides (capa del globo ocular vecina a la retina) puede causar una coriorretinitis. Esto produce inflamación que puede dejar una cicatriz en la retina y comprometer la visión. La infección puede recurrir, aumentando las posibilidades de daño. Se pueden utilizar antibióticos para intentar disminuir la inflamación y cicatrización, o mantenerlos a largo plazo para evitar la infección por reemergencia del parásito. En esta revisión, no se encontraron pruebas concluyentes de que los antibióticos (a corto o largo plazo) prevengan la pérdida visual. Se requieren más estudios, incluyendo ensayos con antibióticos más recientes.
