Esta revisión evaluó la utilidad de la vacuna contra la varicela para prevenir la misma cuando se administró a niños o adultos que nunca se habían inmunizado o que tuvieron varicela anteriormente, pero que recibieron la vacuna dentro de un período de tiempo corto después de la exposición a una persona con varicela. La varicela es una infección viral muy contagiosa caracterizada por una erupción cutánea generalizada con pústulas, fiebre y malestar general.
Aunque muchos casos de varicela son leves, ocurren complicaciones como la infección bacteriana secundaria, complicaciones neurológicas y otros problemas en al menos el 1% de los casos, que habitualmente dan lugar a la hospitalización. El virus que causa la varicela también permanece latente en las raíces nerviosas sensoriales después de la infección y se puede reactivar en etapas posteriores de la vida como una erupción cutánea con ampollas dolorosas conocida como herpes zóster o culebrilla.
Es posible prevenir la varicela mediante la vacuna de virus vivos atenuados contra la varicela; sin embargo, muchos países todavía no financian programas habituales de vacunación basados en la población y la exposición a la varicela aún es frecuente.
La pregunta de cómo prevenir la varicela que se presenta en un adulto o en un niño que estuvo en contacto con una persona con la enfermedad dio lugar a ensayos de vacunas contra la varicela en este ámbito. Esta revisión encontró que tres ensayos separados apoyan la administración de la vacuna contra la varicela en niños, en particular si se la aplica dentro de los tres días del contacto con un caso de varicela. Aunque en algunos casos todavía puede ocurrir la varicela leve, es probable que la vacuna pueda prevenir los casos moderados a graves de varicela. El número de participantes en estos tres ensayos fue escaso y es una limitación de esta revisión. No hubo ensayos de este tipo realizados en adultos y ninguno de los ensayos informó eventos adversos después de la inmunización, como fiebre o síntomas en el sitio de inyección.
