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Depot decanoato de flupentixol para la esquizofrenia u otros trastornos psicóticos similares

David A, Adams CE, Quraishi SN

Cuando se utilizan criterios estrictos, aproximadamente una de cada 10.000 personas por año es diagnosticada con esquizofrenia, reportándose una prevalencia alrededor del 1% (Jablensky 1992). La enfermedad a menudo presenta un curso crónico con exacerbaciones agudas y frecuentes remisiones parciales (ver el "Módulo del Grupo Cochrane de Esquizofrenia" para una descripción más detallada de la epidemiología, presentación, etiología y pronóstico). Las drogas antipsicóticas son el tratamiento de primera elección para esta enfermedad (Dencker 1980).

Estas drogas, también llamadas neurolépticos, son consideradas generalmente como altamente efectivas, especialmente en el control de algunos síntomas como las alucinaciones y los delirios (Kane 1986). Parecen reducir el riesgo de recaídas agudas. Una revisión sistemática realizada hace una década sugirió que, para aquellos sujetos con enfermedades mentales serias, la supresión de drogas antipsicóticas resultó en un 58% de sujetos que presentaron una recaída. Solamente un 16% de aquellos que continuaron su uso tuvo episodios agudos dentro del mismo período de tiempo (Davis 1986).

La experiencia de una recaída a menudo disminuye el nivel de funcionamiento social del individuo y su calidad de vida (Curson 1985). Por lo tanto, la prevención de estos episodios es crucial desde un punto de vista clínico y tiene enormes implicaciones económicas. Por ejemplo, en el Reino Unido, el análisis sobre carga de enfermedad del Departamento de Salud en 1996 indicó que la esquizofrenia suponía un 5.4% de todos los gastos de hospitalización en el Servicio Nacional de Salud, ubicándose sólo por debajo de las dificultades de aprendizaje y el infarto en cuanto a su magnitud (DoH 1996).

La drogas antipsicóticas son administradas usualmente por vía oral (Aaes-Jorgenson 1985) pero el cumplimiento con la medicación administrada por esta ruta es probable que sea baja y ciertamente, es difícil de cuantificar. Los problemas con el cumplimiento del tratamiento son comunes a lo largo de la práctica médica (Haynes 1979). Aquellos sujetos que sufren de enfermedades crónicas como la esquizofrenia, cuyos tratamientos pueden tener efectos secundarios desagradables (Kane 1998), en donde los individuos presentan deterioro cognoscitivo (David 1994) y reducción en su capacidad de introspección, pueden ser especialmente propensos a ser poco fiables respecto a la toma de la medicación.

Las inyecciones depot, desarrolladas en los años sesenta consisten principalmente de un éster de la droga activa contenido en una suspensión oleaginosa. Son inyectadas intramuscularmente y liberadas lentamente en el organismo de manera que solamente necesitan ser administradas entre una y 6 semanas. Se espera poder mantener a los sujetos en la comunidad con inyecciones regularmente administradas por enfermeras psiquiátricas comunitarias, en ocasiones en ambientes clínicos para este propósito. (Barnes 1994). El entusiasmo inicial y los resultados favorables de ensayos clínicos (Hirsch 1973) llevaron al uso extendido de los depots como terapia de mantenimiento a largo plazo.

El decanoato de flupentixol es un derivado de la tioxantina y es administrado intramuscularmente cada 2-4 semanas. Se ha reportado que los individuos muestran una mejoría en el humor (Carney 1976) y que posiblemente tiene pocos efectos adversos cuando se compara con otros depot.

Datos de la investigación