Los corticoides son ampliamente utilizados en las patologías inflamatorias como agentes inmunosupresores. Entre las enfermedades tratadas con corticoides se incluyen las enfermedades del tejido conectivo, asma, enfermedad inflamatoria intestinal, y transplante de órganos. La pérdida de masa ósea es un efecto adverso serio de este tratamiento. Existe controversia en la literatura acerca de la dosis y duración del tratamiento con corticoides necesarios para producir pérdida ósea. En estudios de cohorte se ha observado que el tratamiento con dosis bajas de corticoides (< 7.5 mg/d) no se asocia con osteoporosis clínicamente significativa (Sambrook '89, Leboff '91). Por otro lado, se reportaron tasas de pérdida ósea de entre 0% a 13.9% por año en pacientes que recibían dosis > 7.5 mg/d de prednisona ( Montemurro '90, Nordberg '93, Als '85, Pons '95). La pérdida ósea está probablemente mediada por varios mecanismos. En distintos estudios se demostró la disminución de la absorción de calcio y el aumento de su excreción (Jennings '91, Gennari '93), la disminución de la concentración sérica de hormonas sexuales (Montecucco '92), y la inhibición directa de la formación ósea (Dempster '89), evidenciada por los niveles disminuidos de osteocalcina (Montecucco '92, Meeran '95, Prummel '91). Los pacientes que desarrollan osteoporosis importante o fracturas generalmente reciben tratamiento, pero es poco común el uso de tratamiento profiláctico de rutina para prevenir la pérdida ósea. Dos estudios examinaron la tasa de prescripción de tratamiento para osteoporosis en pacientes bajo tratamiento prolongado con corticoides (Peat '95, Walsh '96). En un estudio la prevalencia de co-prescripción fue de 5.6%, y en el otro de 14%.
Existen en la literatura varios estudios de cohorte retrospectivos y prospectivos acerca del tratamiento de la osteoporosis inducida por corticoides con agentes antireabsortivos, pero estos estudios están expuestos a más tipos de sesgos que los estudios controlados. Existen pocos estudios clínicos controlados, y en aquellos en los que se utilizó bifosfonatos se demostró parte de la mejor evidencia en la reducción de la pérdida ósea. No obstante, la magnitud del efecto tuvo una considerable variación entre los diferentes estudios. En los estudios con bifosfonatos, la eficacia, medida como el porcentaje de cambio en la densidad mineral ósea (DMO) en un año, varió de -10% a +19%. Cuando los estudios muestran una gran variabilidad de la eficacia, pueden utilizarse técnicas como el metanálisis para agrupar los resultados, de manera de proveer una estimación más precisa de la eficacia. Antes de recomendar su utilización, es necesario contar con la mejor evidencia de la magnitud de la eficacia de los bifosfonatos en la prevención de la osteoporosis inducida por corticoides.
