La endometriosis es un trastorno ginecológico frecuente que afecta a una proporción desconocida de mujeres premenopáusicas. La endometriosis se presenta cuando el tejido endometrial, que normalmente se encuentra sólo en la capa interna del útero, aparece en otras partes del cuerpo, como los ovarios, las trompas de Falopio, la pelvis y el intestino. La enfermedad es estrógeno dependiente y aunque desde hace mucho tiempo se conoce que la ooforectomía de ambos ovarios proporciona alivio permanente de los síntomas (Graves 1925 ), en las mujeres potencialmente fértiles, ésta es a menudo una opción inaceptable. Los tratamientos médicos, por consiguiente, procuran tener el mismo efecto que la ooforectomía, pero de una manera reversible, con la intención de reducir los niveles de estrógenos circulantes, permitir que los depósitos endometriósicos se inactiven y aliviar los síntomas.
Uno de los tratamientos para la endometriosis es el uso de los análogos de la hormona liberadora de gonadotrofina (GnRHa), cuya función es inducir un estado transitorio similar a la menopausia, con niveles muy bajos de estrógenos circulantes. En general, las mujeres toleran bien los análogos de GnRH y son agentes efectivos para el alivio de los síntomas de la endometriosis (Prentice 2003). Aunque generalmente son bien tolerados, algunas mujeres sufren efectos adversos como sofocos, sequedad vaginal y pérdida de la libido debido a la deficiencia estrogénica. Lamentablemente, otro de los efectos secundarios de los niveles bajos de estrógeno es una aceleración de la pérdida de la masa ósea, tal como se observa después de la menopausia (Nilas 1987; Christiansen 1993). Esto es crítico ya que podría aumentar el riesgo de estas mujeres de padecer fracturas o desarrollar osteoporosis. El estrógeno en las mujeres premenopáusicas mantiene la densidad mineral ósea y evita la reabsorción de calcio en los huesos. Una vez que los niveles de estrógeno disminuyen en el momento de la menopausia, de manera natural o inducida, este efecto protector se pierde y se acelera la pérdida de la densidad ósea. Otros tratamientos para la endometriosis también reducen los niveles de estrógeno y existen algunas pruebas que algunos de estos tratamientos tienen un efecto similar sobre la densidad ósea, por ejemplo el acetato de medroxiprogesterona (Depo Provera) (Cundy 1991). El danazol tiene algunas propiedades androgénicas que ayudan a proteger la densidad ósea, al igual que otros tratamientos como la noretisterona y la gestrinona. Sin embargo, los efectos secundarios androgénicos significativos (por ejemplo el hirsutismo y el acné) y los efectos adversos sobre el perfil lipídico asociados con danazol limitan su utilidad como tratamiento de primera línea para la endometriosis (Selak 2003). Los efectos secundarios frecuentes que se observan con el uso de danazol son aumento de peso, acné, hirsutismo, piel y cabellos grasos, mialgia (dolor muscular) y cefalea (Henzl 1990; Miller 1990; Rock 1993).
Se ha discutido acerca de que la densidad ósea en las mujeres con endometriosis que no han recibido tratamiento es menor que la de sus equivalentes sanas. Sin embargo, con la excepción de un estudio (Comite 1989 ), esto no ha probado ser así (Dodin 1991; Lane 1991). Lane comparó 85 mujeres con endometriosis comprobada por laparoscopia con 52 mujeres de edad similar, con ciclos menstruales regulares y ningún problema clínico importante. No se encontraron diferencias en la densidad mineral ósea de los dos grupos. Dodin comparó 26 mujeres con endometriosis con 26 mujeres similares, sanas y, nuevamente, no encontró diferencia en la densidad mineral ósea. Parece razonable suponer, por lo tanto que, si se encuentra que la densidad ósea de las mujeres con endometriosis ha disminuido después de un ciclo de tratamiento para la endometriosis, el efecto secundario del tratamiento es la causa, más que la propia enfermedad.
En años recientes, se ha utilizado el así llamado tratamiento "sustitutivo coadyuvante" (add-back)" para el alivio de los efectos secundarios de los análogos de GnRH, sean transitorios, como los sofocos, la pérdida de la libido (impulso sexual) o permanentes, como la pérdida de la densidad ósea. El tratamiento sustitutivo coadyuvante (add-back) significa la adición de hormonas o sustancias no hormonales al tratamiento GnRHa para evitar algunos de estos efectos secundarios causados por la supresión de estrógeno inducida por el GnRHa. Las hormonas que se usan como tratamiento sustitutivo coadyuvante (add-back) son la progesterona sola, el estrógeno solo o una combinación de estrógeno y progesterona. Ejemplos de los regímenes de tratamientos sustitutivos coadyuvantes (add-back) no hormonales son la vitamina D, la calcitonina y la hormona paratiroidea (HPT). La posología, la duración y el tipo de tratamiento sustitutivo coadyuvante (add-back) varían. A menudo es en forma de tratamiento de reemplazo hormonal, pero también ha habido estudios de los análogos de GnRH en combinación con diversos agentes que influyen en el metabolismo del calcio en los huesos. Esta revisión busca analizar los efectos sobre la densidad ósea del tratamiento con análogos de GnRH.
