"La demencia es un impedimento global adquirido del intelecto, la memoria y la personalidad, pero sin deterioro de la conciencia" (Lishman 1998) Para hacer un diagnóstico aceptado de demencia vascular (CIE 10), el criterio general para la demencia debe cumplirse y adicionalmente:
Los déficit en funciones cognitivas superiores están irregularmente distribuidos, con algunas funciones afectadas y otras relativamente conservadas. Así, la memoria puede estar marcadamente afectada mientras que el pensamiento, el razonamiento y el procesamiento de la información pueden mostrar tan solo una disminución leve.
Evidencia clínica de daño cerebral focal.
Evidencia significativa de enfermedad cerebro vascular que pueda estar etiológicamente relacionada con la demencia de manera razonable (Ej. historia de accidente cerebro vascular, evidencia de infarto cerebral).
En esta revisión, el término "demencia vascular" es usado como el término preferido e incluye la demencia multi-infarto, demencia vascular subcortical, demencia arterioesclerótica, leukoaraiosis y enfermedad de Binswanger. La enfermedad de Alzheimer no está incluida.
La demencia es una condición muy expandida. Jorm et al (1987) concluyó que la prevalencia de la demencia moderada a severa es de aproximadamente 5% en aquellas personas de 65 años y mayores, y cerca del 20% en individuos de 80 años de edad y más. La demencia vascular es considerada el 20% de todas las demencias.
La aspirina es ampliamente prescrita para el manejo de ACV e infarto de miocardio con el propósito de prevenir futuros episodios. Los investigadores del Anti-platelet Trialists Collaboration (1994) hallaron que el tratamiento a largo plazo con antiplaquetarios suministrado a aquellos quienes han sufrido un ataque isquémico transitorio o ACVs isquémicos moderados, reduce el riego proporcional de un ACV no fatal en una tercera parte y del ACV fatal en una quinta parte. Se ha sugerido también, que aunque hay alguna evidencia de que la aspirina incrementa el riesgo de hemorragia intracraneal, la tasa global de ACV se mantiene reducida.
Se piensa que la aspirina afecta el balance entre el tromboxano A2 (TXA2) el cual promueve la agregación plaquetaria y la prostaciclina (PGI2) la cual inhibe la agregación. Existe evidencia de que en dosis bajas la aspirina decrece la síntesis de TXA2 sin reducir significativamente la síntesis de prostaciclina. Se cree que este mecanismo es benéfico para los pacientes en el estado posterior a un ACV o un infarto del miocardio. Muchos clínicos asumen que por la misma razón, la aspirina puede beneficiar a pacientes con demencia vascular.
Hay evidencia de que la aspirina es ampliamente prescrita para pacientes con un diagnóstico de demencia vascular (Dennis 1998). En este estudio reciente más del 80% de los pacientes con alteración cognitiva (con factores de riesgo vascular) tuvo prescripción de aspirina. Este estudio fue completado por psiquiatras y geriatras en el Reino Unido.
Sin embargo, un número de preguntas permanece sin respuesta: ¿Hay evidencia convincente de que la aspirina beneficia a los pacientes con demencia vascular? ¿La aspirina afecta la cognición o mejora el pronóstico? Además, ¿El riesgo de hemorragia cerebral o gastritis pesa más que cualquier beneficio? El propósito de esta revisión es evaluar la evidencia de la efectividad de la aspirina en aquellos pacientes con un diagnóstico de demencia vascular.
