El papel que cumple el proceso inflamatorio en la etiología de asma ha sido claramente reconocido en recientes declaraciones de consenso realizadas por los National Institutes of Health (Estados Unidos), la British Thoracic Society, Japanese Society of Allergy, Canadian Thoracic Society, South African Pulmonology Society, y la Thoracic Society of Australia and New Zealand (Nat Inst Health 1997, British Thor Soc1993, Japan Soc All 1995, Beveridge 1996, S African Pulm 1992, Woolcock 1993). Esta creencia se basa en parte en estudios que revelan una mejoría significativa en los resultados del asma cuando los pacientes son tratados con esteroides inhalados o sistémicos (Barnes 1993, Dahl 1993, Fabbri 1993, Gustafsson 1993, Haahtela 1991, Gustafsson 1993, Haahtela 1991, Jeffery 1992, Raffery 1985, V Essen-Zand 1992). Se considera en la actualidad que los corticosteroides inhalados son la terapia disponible de mantenimiento a largo plazo más efectiva para los casos de asma leve, moderada o de persistencia grave. Como resultado, se recomiendan a todos los niños con asma moderada o severa y se recomiendan como tratamiento a considerar en niños con asma persistente leve.
Como sucede con todas las intervenciones terapéuticas, existen riesgos y beneficios del uso de esteroides inhalados en niños con asma. Dentro de los beneficios se incluyen una mejoría considerable en todos los resultados mensurables de asma en niños tratados con esteroides inhalados. Los riesgos, a pesar de ser menos estudiados, pueden incluir alteraciones en el funcionamiento del eje pituitario-hipotalámico (Boorsma 1996, Brown 1993, Clark 1996, Prahl 1991, Tabachnik 1991) y retardo en el crecimiento lineal (Tinkelman 1993, Doull 1995, Simons 1997, Allen 1994. La reciente exigencia planteada por la Food and Drug Administration de los U.S. Department of Health and Human Services de incluir en las etiquetas de todos los corticosteroides inhalados advirtiendo de una posible reducción en el crecimiento lineal en niños ilustra bien esta preocupación (FDA 1998). Los esfuerzos realizados para determinar el efecto de los esteroides inhalados sobre el crecimiento lineal en niños con asma ha estado confundido por el hecho de que aquellos niños con asma controlada de manera deficiente tienden a presentar retraso en el crecimiento, tienen periodos mayores de tasas de retraso en el crecimiento antes de la pubertad, llegan a la pubertad de manera más tardía en comparación con los sujetos no asmáticos y a menudo requieren de esteroides sistémicos de manera intermitente, los cuales son conocidos como causantes de retraso en el crecimiento (Allen 1996, Balfour-Lynn 1986, Kamada 1995). Un esfuerzo anterior por evaluar sistemáticamente la literatura que describe el efecto de los esteroides inhalados sobre el crecimiento lineal en niños con asma, un metanálisis de Allen (Allen 1994), tuvo varios defectos. Adicionalmente, han aparecido diversos estudios con alta calidad metodológica dado que este metanálisis estaba en desacuerdo con sus conclusiones (Tinkelman 1993, Doull 1995, Simons 1997).
En resumen, la existencia de varios estudios con resultados contradictorios, las debilidades del único metanálisis publicado y la persistente incertidumbre en los sectores clínicos y de investigación sobre si los corticosteroides inhalados causan un retraso significativo en el crecimiento lineal de niños con asma, condujeron a la realización de esta revisión sistemática.
