Las enfermedades de transmisión sexual (ETS), entre ellas el VIH, son frecuentes en los países en vías de desarrollo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que se produjeron 333 millones de casos nuevos de sífilis, gonorrea, infección por clamidia y tricomoniasis en 1995. La carga de la enfermedad es mayor en Africa subsahariana, donde la incidencia combinada de estas cuatro infecciones está estimada en 254 por 1.000 de la población en riesgo (WHO 1995). Además, ONUSIDA (UNAIDS) calcula que, al mes de diciembre de 1999, más del 90% de los 33 millones de personas infectadas por VIH vive en países en vías de desarrollo (UNAIDS 1999). Una gran parte de estas personas (69%) vive en la región de Africa subsahariana. Tanto las ITS como el VIH tienen un impacto considerable. Por ejemplo, las infecciones de transmisión sexual, sin incluir el VIH, ocupan en conjunto el segundo lugar en importancia dentro de las enfermedades, para las cuales la intervención es posible, entre mujeres de 15 a 44 años de edad (World Bank 1993), y las proyecciones indican que en Zambia, por ejemplo, la infección por VIH puede aumentar tres veces más a comienzos del próximo siglo (UNAIDS 1999).
Las infecciones de transmisión sexual y el VIH son interdependientes. Conductas similares, como tener relaciones sexuales frecuentes sin protección con distintas parejas, ponen a las personas en un alto riesgo de contraer ambas infecciones, y existe una clara evidencia de que las ITS convencionales aumentan la posibilidad de transmisión de VIH. Se ha demostrado a través de diversos estudios observacionales una fuerte asociación entre las infecciones de transmisión sexual ulcerosas y no ulcerosas y la infección por VIH (Cameron 1989, Laga 1993) y existe evidencia biológica que indica que la presencia de una infección de transmisión sexual aumenta la transmisión del VIH y que el tratamiento de las infecciones de transmisión sexual reduce la transmisión del VIH (Cohen 1997, Robinson 1997).
La prevención de la infección por VIH depende de la campaña de promoción de una conducta sexual más segura (por ej.: tener menos compañeros sexuales), el uso de condones y el tratamiento temprano y efectivo de las ITS. Por consiguiente, el control de las infecciones de transmisión sexual puede contribuir considerablemente a prevenir el VIH, debido a que hasta un 90% de las nuevas infecciones por VIH puede atribuirse a las infecciones de transmisión sexual como cofactores en la fase temprana de una epidemia de VIH (Robinson 1997) y debido a que los cambios sostenidos y sustanciales en la conducta sexual son difíciles de lograr.
El control de las ITS por sí solo reducirá la enfermedad. Las ITS son responsables por una considerable carga de enfermedad aguda y gran parte de ellas se vuelven crónicas y complejas, provocando dolor crónico en la pelvis, embarazo ectópico, infertilidad y muerte (Wasserheit 1989).
Para obtener un máximo impacto, las intervenciones para ITS probablemente deberían aplicarse a poblaciones enteras. De este modo, se podría producir un "efecto masivo" de la intervención en la transmisión del VIH. El efecto masivo hace referencia al efecto combinado de la reducción de la transmisión de VIH entre personas infectadas por VIH que padecen una ITS y de la reducción de la susceptibilidad de personas no infectadas por VIH con una ITS de contraer la infección por VIH (Mabey 1996). Si la cobertura de una intervención tiene la amplitud suficiente, puede alcanzar el "efecto masivo" que permita reducir el nivel general de transmisión de ITS entre la población.
Las intervenciones potenciales para infecciones de transmisión sexual a nivel de las comunidades incluyen campañas que apunten a fomentar una conducta sexual más segura y una mejora en la conducta de búsqueda de tratamiento para las infecciones de transmisión sexual, mejores servicios para el tratamiento de las infecciones de transmisión sexual (entre ellos, una mejor actitud de los prestadores de salud, un mejor manejo del caso y tratamiento de contacto), la integración de los hallazgos de casos de infecciones de transmisión sexual en la planificación familiar y los servicios de atención prenatal, pruebas de tamizaje de infecciones de transmisión sexual y el tratamiento masivo de las mismas en comunidades enteras.
