Se incluyeron en la revisión 11 ensayos que involucraban a 12 068 mujeres.
Las reducciones del riesgo relativo (RRR) y las reducciones del riesgo absoluto (RRA) para la dosis de 10 mg fueron las siguientes. Para las fracturas vertebrales, hubo una RRR significativa del 45% (RR 0,55; IC del 95%: 0,45 a 0,67). Este resultado fue significativo tanto para la prevención primaria, con una RRR del 45% (RR 0,55; IC del 95%: 0,38 a 0,80) y una RRA del 2%, como para la prevención secundaria con una RRR del 45% (RR 0,55; IC del 95%: 0,43 a 0,69) y una RRA del 6%. Para las fracturas no vertebrales, hubo una RRR significativa del 16% (RR 0,84; IC del 95%: 0,74 a 0,94). Este resultado fue significativo para prevención secundaria, con una RRR del 23% (RR 0,77; IC del 95%: 0,64 a 0,92) y una RRA del 2%, pero no para la prevención primaria (RR 0,89; IC del 95%: 0,76 a 1,04). Hubo una RRR del 40% en las fracturas de cadera (RR 0,60; IC del 95%: 0,40 a 0,92), pero sólo la prevención secundaria fue significativa con una RRR del 53% (RR 0,47; IC del 95%: 0,26 a 0,85) y una RRA del 1%. Sólo hubo significación para la fractura de muñeca en la prevención secundaria, con una RRR del 50% (RR 0,50; IC del 95%: 0,34 a 0,73) y una RRA del 2%.
Para los eventos adversos, no hubo diferencias estadísticamente significativas en ningún estudio incluido. Sin embargo, los datos observacionales plantean inquietudes con respecto al riesgo potencial de lesión gastrointestinal superior y, con menos frecuencia, osteonecrosis mandibular.