Un creciente cuerpo de evidencia sugiere que la sibilancia recurrente en la infancia asociada con infección viral del tracto respiratorio puede ser una condición diferente al asma atópica (Silverman 1993). Existe evidencia epidemiológica para por lo menos dos categorías pronósticas de la sibilancia en la edad pre-escolar. La mayoría de estos datos se han generado a partir de un estudio de cohortes con neonatos en Tucson, Arizona (Martinez 1995). Se ha estimado que un tercio de los niños tiene por lo menos un episodio de sibilancia antes de los tres años de edad y que estos episodios se asocian con frecuencia a infecciones virales. Hacia los seis años de edad, los síntomas desaparecen en cerca de dos tercios de estos niños con sibilancia. Al tercio restante se agregan niños con sibilancia de "inicio tardío" y ambos grupos tienen características que son consideradas probablemente como asma clásica o atópica. Los factores de riesgo para estas dos enfermedades son diferentes; la primera se asocia con bajos niveles de la función pulmonar al momento del nacimiento sin atopia y la otra se asocia con una función pulmonar normal perinatal y con desarrollo de atopia.
Existe evidencia que indica que la sibilancia viral episódica continúa hasta la infancia tardía (Duoll 1997) y la adultez (Godden 1994). Un estudio de cohortes grande que comenzó en 1964 en Aberdeen identificó a un 7.5% de sujetos con sibilancia entre niños de edad escolar solo en presencia de resfriado y un 5.4% de casos de sibilancia precipitada por diferentes estímulos ("asmáticos") (Godden 1994). Veinticinco años después, el 30% de los casos con "sibilancia viral" y el 61 % de los asmáticos continuaron presentando sibilancia en comparación con un 11% entre los controles, pero de nuevo, los principales factores de riesgo asociados eran diferentes. Un paradigma general que rodea estos estudios epidemiológicos especializados es que la "sibilancia viral" es episódica en su naturaleza y ocurre predominante en niños pequeños, pero puede persistir en algunos casos. En contraste, aquellos niños que desarrollan sibilancia "persistente" tienen vías respiratorias que responden a una variedad de estímulos ambientales, probablemente a través de mecanismos atópicos.
El tratamiento para una condición tan común pero problemática como la sibilancia viral episódica continúa siendo poco satisfactorio, dado el gran número de pacientes que requieren de tratamiento de emergencia y / o ingreso al hospital en especial durante los meses de invierno (Anderson 1992). Los corticosteroides se utilizan con frecuencia para la prevención secundaria de niños con sibilancia inducida por virus. El propósito de esta revisión es resumir la evidencia para apoyar su uso en niños con sibilancia viral episódica.
