La otitis media es un problema pediátrico común, del que se estima que entre el 65 y el 95% de los niños tienen al menos un episodio al llegar a los siete años de edad (Klein 1988). Esto representa un gran problema de salud y un substancial gasto económico en antimicrobianos para tratar esta enfermedad (McCaig 1995; Stool 1989). En América del Norte la duración estándar de la terapia ha sido de 10 días (Froom 1990). Sin embargo la duración óptima del tratamiento no se conoce y varía en todo el mundo, el 50% de los médicos prescriben un ciclo de cinco días en Gran Bretaña y la mayoría de los que tratan la otitis media en los Países Bajos prescriben una terapia con antibióticos de 6 a siete días duración. Muchos optan por no tratarla (Froom 1990).
La disminución de las complicaciones supurativas de la otitis media en Norteamérica y Europa durante los años 40 y 50 se le ha atribuido a la terapia antibiótica (Berman 1995). Más recientemente, la evidencia sugiere que los resultados a largo plazo son similares en los niños tratados y no tratados con antibióticos con otitis media aguda que viven en países desarrollados (Mygind 1981, Burke 1991, Van Buchem 1981). Sin embargo, un metanálisis agrupando los resultados de 4 estudios sugiere que aunque el índice de resolución espontánea fue alto con placebo o ningún medicamento (81%, IC 95% 69, 94%), la terapia antimicrobiana aumentó la resolución en un 13,7% (IC 8.2, 19.2%) (Rosenfeld 1994). Otro metanálisis ha documentado que en comparación con placebo, los antibióticos reducen el dolor a los 2-7 días (Del Mar 1997). Sin embargo, este hallazgo se traduce en un beneficio absoluto de un 56% menos de niños que experimentan dolor entre 2-7 días, y los resultados a largo plazo fueron similares con y sin tratamiento.
Mientras la literatura médica parece apoyar el manejo de la otitis media aguda sin antibióticos, los médicos en Norteamérica parecen resistirse a no continuar con la prescripción de antibióticos por completo. Más aún, la duración de la terapia necesaria para obtener el mejor resultado continúa siendo dudosa. Recientes opiniones de expertos han recomendado una reducción en el uso de antimicrobianos de 10 a 5 días para el tratamiento de otitis media no complicada en niños hasta la edad de seis años (Paradise 1995, Paradise 1997). Se ha evaluado la calidad de la evidencia científica para apoyar una política de ciclos más cortos de tratamiento antibiótico (Pichichero 1997), pero se carece de una evaluación sistemática cuantitativa. En esta era de aumentos de los costos de la atención de la salud, el aumento de las preocupaciones acerca del surgimiento de bacterias resistentes debido al uso exagerado de antibióticos (Cohen 1992, Murray 1994), y el pobre cumplimiento con el tratamiento después del alivio sintomático, es deseable conocer la duración más corta del tratamiento antibiótico que resultaría en resultados favorables. Sentimos que una revisión sistemática añadiría alguna objetividad a este debate.
