La infección del cordón umbilical causó muchas muertes neonatales antes de la puesta en práctica de la asepsia (Cullen, 1916). En los países en vías de desarrollo los neonattos aún mueren a causa de sepsis del cordón umbilical (WHO, 1998). En poblaciones desprotegidas, la contaminación del cordón umbilical en ciertas ocasiones causa tétanos neonatal (Woodruff 1984).
La infección del cordón umbilical puede ser obvia para un observador, pero a veces está oculta. En las infecciones francas es frecuente que el cordón esté edematizado, la piel circundante aparezca inflamada y que el cordón pueda oler mal si está infectado por bacterias anaerobias. A simple vista no se pueden seguir las bacterias a lo largo de los vasos umbilicales; no obstante, se debe tener presente que las bacterias pueden causar septicemia, u originar otras infecciones focales como resultado de una diseminación hemática, como es el caso de la artritis séptica (Cullen 1916; Forshall 1957).
Un principio importante es usar una técnica "limpia" para cortar el cordón umbilical. Se probaron muchas otras intervenciones adicionales para prevenir la infección. Éstas incluyen procedimientos cuyo objetivo es reducir la contaminación de la piel, como higienizar a diario al bebé en baños con detergentes de hexaclorofeno. Otros profesionales trataron el cordón con agentes antisépticos, incluidos alcohol, sulfadiazina de plata, yodo y clorhexidina y también con tinciones (triple tinción, violeta de genciana, acreflavina y eocina). Algunas autoridades recomiendan aplicaciones tópicas regulares con antibióticos, como bacitracina, neomicina, nitrofurazona o tetraciclina, o bien polvos higroscópicos. Las soluciones anteriormente mencionadas pueden ser usadas en agua, alcohol, detergente o pomadas. Otra intervención, a menudo olvidada, es la de simplemente mantener el cordón umbilical limpio y seco (Mugford 1986; Dore 1998).
Es factible que el tratamiento del cordón altere el tiempo de su caída, y los retrasos pueden conformar un riesgo de infección en los países de bajos recursos. El costo también es importante, y los preparados antibióticos pueden ser caros. Los retrasos en la caída del cordón en los países más ricos pueden influir en la utilización de los recursos, así como aumentar el volumen de trabajo de las parteras como resultado de una política de visitas a domicilio continuas hasta la separación del cordón (Mugford 1986).
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros organismos subrayan la necesidad de mantener una buena higiene en el parto y de promover prácticas correctas para el cuidado del cordón. Sin embargo, las recomendaciones frecuentemente se basan en evaluaciones tradicionales de la literatura publicada y en la opinión general. El objetivo de esta revisión es proporcionar información útil para la identificación de prácticas correctas, tanto en las naciones ricas como en las pobres. Los resultados se incorporarán a una revisión que resuma el consenso alcanzado sobre las mejores y más adecuadas prácticas disponibles (WHO 1998).
