Se han incluido 62 estudios clínicos. Comparado con el uso de placebo, el misoprostol se asoció con un incremento en la maduración cervical (el riesgo relativo de cuello uterino desfavorable o sin modificaciones después de 12 a 24 horas de misoprostol es de 0,09; el intervalo de confianza del 95%: 0,03 a 0,24). También se asoció con una reducción en la falla para lograr un parto vaginal en 24 horas (riesgo relativo [RR] 0,36; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,19 a 0,68). La hiperestimulación uterina, con o sin modificaciones de la frecuencia cardíaca fetal, fue mayor (RR 11,7; IC 95%: 2,78 a 49).
Comparado con el uso de la prostaglandina E2 vaginal, la prostaglandina E2 intracervical y la ocitocina, el uso del misoprostol vaginal para la inducción del trabajo de parto se asoció con un menor uso de analgesia epidural, con mayores posibilidades de lograr un parto vaginal en un lapso de las 24 horas y con un aumento en la hiperestimulación uterina. En comparación con la prostaglandina E2 vaginal o intracervical, la estimulación con ocitocina fue menos frecuente, y líquido amniótico teñido de meconio con misoprostol. En comparación con la prostaglandina E2 intracervical, el cuello uterino desfavorable o sin modificaciones después de 12 a 24 horas fue menos frecuente con el uso de misoprostol.
El misoprostol en dosis más bajas comparado con dosis más altas se asoció con una mayor necesidad de estimulación ocitócica, menor hiperestimulación uterina, con o sin cambios en la frecuencia cardíaca fetal, y una tendencia no significativa hacia un menor número de ingresos a la unidad de cuidados intensivos neonatales.
El uso de una preparación en gel de misoprostol versus comprimido se asoció con una menor hiperestimulación y con un aumento en el uso de ocitocina y analgesia epidural.
Es notoria la ausencia de información sobre las opiniones de las mujeres.