Actualmente no existen pruebas suficientes que apoyen el uso en la práctica clínica habitual del tratamiento endovascular para la estenosis de la arteria vertebral.
Las arterias vertebrales proveen la sangre a la parte posterior del cerebro y si se produce el estrechamiento de la arteria (estenosis) hay riesgo de que se produzca un accidente cerebrovascular. Debido al difícil acceso a la arteria vertebral, en la mayoría de los centros el tratamiento estándar ha sido conservador. El estrechamiento también se puede tratar mediante angioplastia transluminal percutánea con balón. Esto implica pasar un tubo delgado (sonda) a través de la piel (vía percutánea) hacia el sistema arterial. La sonda tiene un pequeño balón en la punta. La sonda se mueve a través del sistema arterial hasta que el balón alcanza el punto del estrechamiento arterial en la arteria vertebral. El balón se infla ligeramente y dilata la arteria (angioplastia) para reducir el grado de estrechamiento. En algunos casos un dispositivo conocido como "stent" se coloca dentro de la arteria para prevenir un nuevo estrechamiento después de la angioplastia. La angioplastia y la colocación de stents constituyen el llamado tratamiento endovascular. Esta revisión encontró resultados de un brazo de un ensayo que sólo incluyó un número muy escaso de pacientes. Los resultados indican que el tratamiento endovascular se puede realizar con un alto grado de éxito técnico en el momento del tratamiento, pero no hay pruebas suficientes para determinar si la relación riesgo beneficio favorece a la intervención endovascular sobre el tratamiento conservador. Se deben diseñar ensayos aleatorios para determinar si el tratamiento endovascular es más exitoso que el tratamiento conservador en la reducción del riesgo de accidente cerebrovascular a largo plazo o muerte.
