La ventilación con presión positiva de alta frecuencia y la ventilación activada pueden reducir las pérdidas de aire y la duración de la ventilación respectivamente en los recién nacidos que necesitan asistencia mecánica para respirar adecuadamente.
La mayoría de los recién nacidos que necesitan asistencia mecánica para apoyar su respiración, también, hasta cierto punto, respiraban por cuenta propia. Es posible que se necesite menos presión si los intentos del recién nacido por respirar se sincronizan con los ciclos mecánicos del respirador. Esta sincronización puede reducir la probabilidad de que se produzcan pérdidas de aire o variaciones en el flujo sanguíneo al cerebro. La revisión de los ensayos halló que la ventilación con presión positiva de alta frecuencia (VPPAF) en comparación con la ventilación mecánica convencional (VMC), redujo el riesgo de pérdidas de aire y que la ventilación activada se asoció con una menor duración de la ventilación. Las formas más nuevas de la ventilación activada sólo se han evaluado en ensayos aleatorios pequeños y no se han demostrado ventajas en resultados clínicos importantes.
