Las preparaciones con acetato de plata producen un desagradable sabor a metal cuando se combinan con cigarrillos. Su empleo para dejar de fumar se basa en los principios de condicionamiento aversivo y es análogo al uso del disulfiram (Antabuse) para el alcoholismo. Es decir, un estímulo aversivo (en este caso el sabor) es sistemáticamente apareado con una conducta (fumar) que el sujeto desea abandonar. Existen diversos productos con acetato de plata, como pastillas, goma de mascar y sprays. El objetivo del tratamiento es estimular a los fumadores a que utilicen acetato de plata, de manera que el acto de fumar se vuelva desagradable y que por lo tanto, las ganas de fumar disminuyan o, idealmente, desaparezcan. Un consumo excesivo de plata puede conducir a la aparición de una condición rara de argirismo. Para evitarlo, se recomienda una dosis de plata que no supere los 756 mg y limitar la duración del tratamiento con acetato de plata.
