Las embarazadas con gonorrea que reciben penicilina, espectinomicina o ceftriaxona son mucho menos propensas a presentar signos de infección.
La Neisseria gonorrhoeae es una bacteria de transmisión sexual que ocasiona una infección en la zona genital. Las embarazadas con gonorrea pueden transmitir la infección a sus neonatos durante el parto. Esto puede afectar la vista del neonato y provocarle ceguera. En la revisión de estudios clínicos se encontró evidencia que indicaba que las embarazadas que recibían penicilina, espectinomicina, ceftriaxona o cefixima eran mucho menos propensas a presentar signos de gonorrea entre los 7 y 10 días posteriores. Es necesario continuar con la investigación para determinar qué tratamiento antibiótico es el mejor para prevenir la infección del recién nacido.
