La episiotomía es una incisión en el periné para aumentar la apertura vaginal durante la última parte del período expulsivo del trabajo de parto o durante el parto en sí. Este procedimiento se realiza con tijeras o bisturí y debe repararse por medio de una sutura (Thacker 1983).
Ya en 1741 un informe mencionaba la primera incisión del periné para prevenir el desgarro perineal severo (Ould 1741). En todo el mundo, los índices de episiotomías aumentaron de manera sustancial durante los primeros cincuenta años del siglo XX, junto con una tendencia mayor de partos en centros hospitalarios e igual participación de los médicos en el proceso de partos normales sin complicaciones. Aunque la episiotomía se ha convertido en uno de los procedimientos quirúrgicos más frecuentes en el mundo, se introdujo sin evidencia científica sólida de su efectividad (Lede 1996). Los índices informados sobre esta práctica en todo el mundo son de un 62,5% en los EE.UU. (Thacker 1983), un 30% en Europa (Mascarenhas 1992; Buekens 1985) y una proporción mayor en América Latina. En la Argentina la episiotomía es una intervención rutinaria que se practica en casi todos los partos de mujeres nulíparas y primíparas (Lede 1991).
Los efectos beneficiosos que parece tener la episiotomía para la madre son los siguientes: (a) reducción de la probabilidad de desgarros de tercer grado (Ould 1741; Thacker 1983; Cunningham 1993), (b) preservación de la relajación muscular del suelo pélvico y el periné, lo que favorece una mejor función sexual y reduce el riesgo de incontinencia fecal o urinaria (Aldridge 1935; Gainey 1955), (c) como es una incisión recta y limpia, una episiotomía es más fácil de suturar y cicatriza mejor que un desgarro. Para el recién nacido, un período expulsivo prolongado durante el trabajo de parto podría causar asfixia fetal, traumatismo craneano, hemorragia cerebral y retraso mental. Durante el parto, es posible que la episiotomía reduzca la posibilidad de distocia de hombros en el feto.
Por otro lado, entre los efectos adversos hipotéticos derivados del uso rutinario de la episiotomía se incluyen los siguientes: (a) ampliación de la episiotomía, por corte del esfínter anal o del recto, o por medio de una ampliación inevitable de la incisión, (b) resultados anatómicos insatisfactorios, como acrocordones, asimetrías o estrechamiento excesivo del introito, prolapso vaginal, fístulas rectovaginales y fístulas anales (Homsi 1994), (c) mayor pérdida de sangre y hematomas, (d) dolor y edema en la región de la episiotomía (e) infección y dehiscencia (Homsi 1994), (f) disfunción sexual.
Otros aspectos importantes a tener en cuenta son los costos y recursos adicionales que pueden ser necesarios para justificar una política que aliente el uso rutinario de la episiotomía.
Aún no se conoce a ciencia cierta si la episiotomía mediana permite conseguir mejores resultados que la mediolateral. Las ventajas que sugiere la práctica de la episiotomía mediana en lugar de la episiotomía mediolateral son: una mejor función sexual y mejor cicatrización con un aspecto más satisfactorio de la cicatriz. Quienes no apoyan el uso de este método indican que se asocia con tasas más elevadas de ampliación de la episiotomía y, en consecuencia, un mayor riesgo de traumatismo perineal severo (Shiono 1990).
El objetivo de esta revisión es evaluar la evidencia disponible acerca de los posibles beneficios, riesgos y costos derivados del uso restrictivo de la episiotomía en comparación con la episiotomía rutinaria. También se evaluaron los beneficios y riesgos derivados de la episiotomía mediana en comparación con la mediolateral. Se considerarán las implicaciones para la práctica clínica y la necesidad de investigaciones adicionales en esta área.
