La Chlamydia trachomatis es una infección de transmisión sexual. La transmisión vertical puede ocurrir en el momento del parto y puede provocar oftalmía neonatal o neumonitis en el neonato. Los cálculos del riesgo de transmisión en el momento del parto varían. El riesgo de transmisión vertical que da como resultado conjuntivitis entre moderada y severa parece ser aproximadamente del 15 al 25%, y el de neumonitis, del 5 al 15%. La endometritis postparto también está asociada con la infección por clamidia, aunque se desconoce el riesgo de que se desarrolle en mujeres infectadas por clamidia en el momento del parto.
Los fármacos de elección para el tratamiento de la infección por Chlamydia trachomatis son las tetraciclinas. Sin embargo, se recomienda la eritromicina como tratamiento de primera línea, ya que se conoce que el uso de las tetraciclinas durante el embarazo está asociado con problemas óseos y odontológicos. Algunas mujeres no cumplen adecuadamente con el tratamiento con eritromicina porque sienten náuseas y tienen vómitos, lo que les resulta desagradable. Este incumplimiento puede conducir a infecciones persistentes.
Por lo tanto, se han investigado otros antibióticos alternativos a la eritromicina.
