Asesorar a las embarazadas para que incrementen la ingesta de energía y proteínas lleva a aumentos moderados, pero las implicaciones para la salud fetal, infantil y materna son poco claras.
La administración de suplementos equilibrados de energía y proteínas a las embarazadas (suplementación en la cual las proteínas no aportan más del 25% del contenido total de energía) aumenta modestamente el crecimiento del feto y mejora la sobrevida fetal y neonatal. La suplementación con alto aporte energético durante el embarazo no parece ser beneficiosa y puede ser perjudicial. La restricción de ingesta de energía en embarazadas con sobrepeso o aumento excesivo de peso no ayuda a prevenir la preeclampsia y es perjudicial para el crecimiento fetal.
